EN LOS CONFINES DE DOS REINOS

Publicat el October 7, 2013

vacas

Este miércoles, 12 de junio, lució un sol espléndido en todo Euskadi. Había que disfrutar de esta situación así que madrugamos mucho, aprovechamos la mañana para trabajar, y tras un rápido almuerzo pudimos hacer una escapada y caminar por el monte y recorrer senderos, que es lo que nos gusta.

Muy cerca del Aizkorri, una de las montañas más conocidas de Gipuzkoa por cuyas laderas discurre el famoso Maratón de Zegama-Aizkorri, se encuentran unas cimas más modestas, más bajas y menos visitadas. Pero tienen su encanto.

En la foto se puede ver la txabola de pastor de Garagartza, al pie de la peña del mismo nombre. El ganado suelto, el cielo azul y la primavera tardía pero en ebullición son los ingredientes de un cóctel que nos alegró la tarde. Tras ascender a Txurruko punta, una modestísima cima que no llega a los mil metros de altura, regresábamos al puerto de Otzaurte por una ruta poco habitual, con el sol por el Oeste. Nos paramos en este lugar a descansar, beber un poco y mirar el paisaje.

Y de repente nos dimos cuenta de que estábamos en los terrenos comunales de la Parzonería de Gipuzkoa y Araba y que no muy lejos de aquí está el límite con Navarra. Allá por el siglo XV estos pastos fueron tierras fronterizas entre dos reinos: el de Navarra y el de Castilla, y los siempres difusos límites en las zonas de montaña eran objeto de discordias y luchas por los limitados recursos que ofrecía la tierra. Para zanjar estas discusiones se creó una franja de una anchura aproximada de un kilómetro que marcaba más o menos el límite entre los dos reinos. Vamos, un tratado internacional en toda regla. En esa franja cualquiera podía llevar a pastar sus animales o aprovechar sus leñas, siempre dentro de un orden, y fue denominada Parzonería de la Concordia, un bonito nombre para una bonita historia.

Pasaron los siglos, llegaron los instrumentos de medición y se fueron haciendo cada vez más exactos. Teodolitos, taquímetros y gepeeses fijaron detalladamente el límite entre Gipuzkoa y Navarra y la Parzonería de la Concordia perdió su razón de ser.

Cuando retomamos el camino de regreso veíamos de otra manera estos pastos y estos bosques, nos dimos cuenta de la importancia que tuvieron para todos los habitantes de la zona para obtener alimento, leña, helecho, agua y mantener el ganado. ¡Cómo han cambiado las cosas!